Saltar al contenido
Fiestas del Pilar 2026
Volver al inicio
Historia del PilarZaragoza · Desde el año 40

La historia de la Virgen del Pilar

De la columna que, según la tradición, la Virgen entregó a Santiago a orillas del Ebro, a la basílica barroca que hoy preside la plaza: casi dos mil años de fe, arte e historia.

Venida de la Virgen según la tradición
Año 40
Altura de la talla de la Virgen
36 cm
Longitud del templo
130 m
Mantos de la Virgen
+450
Tradición

La Venida de la Virgen a Zaragoza

La historia del Pilar empieza con una tradición. Cuenta que el apóstol Santiago el Mayor predicaba en Caesaraugusta, la Zaragoza romana, con muy poco éxito: apenas había logrado reunir a un pequeño grupo de convertidos a orillas del Ebro y estaba desanimado.

La madrugada del 2 de enero del año 40, la Virgen María —que según la tradición aún vivía en Jerusalén— se le apareció rodeada de ángeles. Le entregó una columna de jaspe, el Pilar, como símbolo de la firmeza que debía tener su fe, y le pidió que levantara allí un templo en su honor. Por eso se dice que vino «en carne mortal», y de ahí la jaculatoria que se sigue rezando: «Bendita y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza».

El propio Cabildo reconoce que el relato quizá no resistiría una crítica histórica rigurosa, pero la tradición sostiene que la columna no se ha movido de su sitio desde entonces. Lo que sí está documentado es la sucesión de templos sobre ese lugar: una capilla junto al río —posiblemente dentro de una casa romana— que pudo ser uno de los primeros templos marianos de la cristiandad, un culto público ya en el siglo IV, una iglesia visigoda y, siglos después, las iglesias románica, gótica y barroca.

Cada 2 de enero la Basílica recuerda la Venida con una vigilia eucarística, y el día 2 de cada mes la imagen se muestra sin manto. Juan Pablo II besó el Pilar en sus dos visitas, en 1982 y 1984; en la segunda pidió ver la columna despojada de su manto.

La imagen

La imagen de la Virgen y la columna

La talla que hoy se venera no es la original: de las anteriores no queda rastro, probablemente porque desaparecieron en el incendio de 1434. La actual es una pequeña escultura gótica de la primera mitad del siglo XV, tallada en una sola pieza de madera y de apenas 36 centímetros de altura. Los estudios de la historiadora María del Carmen Lacarra la atribuyen a Juan de la Huerta.

Representa a María como reina y madre, coronada, con el Niño sentado sobre su mano izquierda sosteniendo un pajarito. En septiembre de 1990 la restauró el Instituto del Patrimonio Histórico Español.

La columna sobre la que se alza es de jaspe, mide 1,70 metros de alto y 24 centímetros de diámetro, y está forrada primero de bronce y después de plata. Desde el frente solo se ve una de sus placas; el jaspe queda a la vista por la parte trasera de la Santa Capilla, donde los fieles la besan a través de un hueco.

A los lados de la imagen hay dos ángeles de plata que regaló Felipe II en 1596, obra del platero Diego Arnal. Son las únicas piezas artísticas de la antigua capilla que se conservaron al construir la actual, y desde entonces sostienen las velas de la cera más pura.

La Virgen luce sin manto los días 2, 12 y 20 de cada mes, en recuerdo de la Venida (2 de enero), de su fiesta (12 de octubre) y de su coronación canónica (20 de mayo de 1905).

Arquitectura

Del templo románico a la gran basílica barroca

Según la tradición, la primitiva capilla se respetó durante el dominio musulmán. Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador en 1118 se levantó sobre ella una iglesia románica, de la que aún se conserva un tímpano con un gran crismón en el muro sur, junto a la puerta baja.

Un incendio en 1434 obligó a construir una nueva iglesia gótico-mudéjar, terminada en 1515. Tenía una sola nave y un pequeño claustro donde estaba la capilla del Pilar, y se la conocía como Santa María la Mayor. De ella proceden el retablo mayor de alabastro, la sillería del coro y las contraventanas mudéjares de la sacristía mayor.

En el siglo XVII el Cabildo decidió levantar un templo mucho mayor, inspirado en San Pedro de Roma. Francisco de Herrera el Mozo trazó el proyecto y las obras comenzaron en 1681. A mediados del siglo XVIII se encargó a Ventura Rodríguez rehacer la Santa Capilla y unificar la decoración interior. La gran cúpula central no se cerró hasta 1872, año en que el templo fue consagrado.

El resultado es un edificio de 130 metros de largo y 76 de ancho, con la cruz de la cúpula central a 80 metros del suelo. Sus cuatro torres, de unos 92 metros, se construyeron a lo largo de casi 250 años: la de Santiago en 1715, la del Pilar entre 1903 y 1907, y las dos que dan al río, San Francisco de Borja y Santa Leonor, entre 1949 y 1961, costeadas por el matrimonio Francisco Urzáiz y Leonor Sala.

El Pilar es catedral desde 1675 —comparte el título con La Seo, bajo el mismo Cabildo—, Monumento Nacional desde 1904 y Basílica menor desde 1948. En la fachada que mira a la plaza destacan las ocho estatuas de santos colocadas en 1952 y el retablo exterior de Pablo Serrano, inaugurado en 1969.

Santa Capilla

La Santa Capilla de Ventura Rodríguez

Es un pequeño templo dentro del gran templo. Ventura Rodríguez —el mismo arquitecto que decoró la capilla del Palacio Real de Madrid— la diseñó en el siglo XVIII con planta ovalada y la construyó alrededor de la columna, sin moverla, tal como pidió el Cabildo.

El grupo escultórico de la Venida está tallado en mármol blanco de Carranza sobre rayos de bronce dorado: la Virgen vuelve el rostro hacia Santiago y los siete convertidos, obra del escultor Rodríguez de Arellano, mientras con la mano señala la imagen y la columna. La cúpula de la capilla la pintó Antonio González Velázquez.

El camarín donde se asienta la Virgen es de plata sobre un fondo de mármol verde de la isla griega de Tinos, salpicado de 72 estrellas con piedras preciosas. Bajo la capilla hay una cripta con los restos de personajes ilustres, que solo se abre el 1 y el 2 de noviembre.

Arte

El retablo mayor de Forment y el coro

El retablo mayor, dedicado a la Asunción, es una obra renacentista con elementos góticos tallada en alabastro de Escatrón y heredada del templo anterior. Se considera quizá la mejor obra de Damián Forment, que en 1509 se comprometió a hacerlo «tan bueno o mejor» que el de La Seo. El rey Fernando II de Aragón y su esposa Germana de Foix contribuyeron con unos 4.000 escudos.

En la parte baja Forment se retrató en un medallón junto a su esposa, Jerónima Alboreda. El banco muestra siete escenas de la vida de la Virgen y es la única zona que conserva la policromía. La mesa del altar es el sepulcro de San Braulio, cuyo frontal de plata repujada data de 1751.

Frente al altar está el coro mayor, de estilo plateresco, tallado en roble de Flandes entre 1544 y 1548 por Nicolás Lobato, Esteban de Obray y Giovanni Moreto. Tiene 124 sitiales repartidos en tres filas y lo cierra una reja de casi 10 metros de altura.

Goya

Goya en el Pilar

Francisco de Goya, aragonés de Fuendetodos, dejó en la Basílica dos de sus primeras grandes obras. En 1772 pintó al fresco la bóveda del coreto, frente a la Santa Capilla: «La adoración del Nombre de Dios», una composición de corte clasicista e influencia italiana en torno a un triángulo con el nombre divino.

En 1781, por recomendación de su cuñado Francisco Bayeu, recibió el encargo de la cúpula «Regina Martyrum», en el lado norte y a casi 50 metros de altura. La pintó en menos de dos meses con una pincelada suelta y rápida que hoy se ve como un anticipo del impresionismo. Pero al Cabildo y a los Bayeu les pareció inacabada: Goya, que tenía encargadas dos cúpulas, nunca pintó la segunda y se sintió tan humillado que años después decía que con solo oír el nombre de Zaragoza se enfurecía.

En la cúpula aparecen la Virgen, sin corona, rodeada de mártires como San Lorenzo, Santa Engracia, San Valero, San Jorge o Santo Dominguito de Val, y en las pechinas las virtudes: Fe, Paciencia, Fortaleza y Caridad.

Milagro

El Milagro de Calanda

Es el milagro más célebre atribuido a la Virgen del Pilar. Miguel Juan Pellicer, un joven de Calanda (Teruel), sufrió con 19 años un accidente en Castellón: se cayó de un carro cargado de trigo y una rueda le aplastó la pierna derecha. Pidió que lo llevaran a Zaragoza, donde en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia le amputaron la pierna por debajo de la rodilla a finales de octubre de 1637. La pierna amputada se enterró en el propio hospital.

Durante dos años pidió limosna a la puerta del Pilar y cada día se untaba el muñón con el aceite de las lámparas que ardían ante la Virgen. En marzo de 1640 volvió a Calanda y, la noche del 29 de marzo, sus padres lo encontraron dormido con las dos piernas. La pierna recuperada tenía las mismas cicatrices que antes de la amputación.

El Ayuntamiento de Zaragoza pidió abrir un proceso canónico en junio de 1640, en el que declararon 25 testigos y cuyas actas se conservan íntegras. El 27 de abril de 1641 el arzobispo Pedro de Apaolaza declaró oficialmente el milagro. Pellicer fue recibido por Felipe IV y la noticia se difundió por Europa en relatos traducidos al italiano, francés, alemán y holandés.

Devoción

Los mantos y las coronas de la Virgen

Vestir la columna con un manto es una costumbre que se remonta al menos al siglo XV: en 1504 un testamento ya dejaba dinero para uno, y un inventario de 1577 recoge 72. Hoy la Virgen tiene más de 450 mantos, de tejidos que van del brocado y el terciopelo al cuero o el papel, fruto de donaciones a lo largo de los siglos.

Por norma, el color del manto coincide con el litúrgico de la misa del día; la excepción son los mantos de los países hispanoamericanos, que se ponen en sus fiestas nacionales. Tienen forma de trapecio curvo, de unos 80 centímetros de alto.

La Basílica conserva además diez coronas. La más antigua fechada es de 1583, y la más célebre es la de la coronación canónica de 1905: la hizo la casa Ansorena en 44 días, la bendijo Pío X en la Capilla Sixtina y la promovió la Asociación de Mujeres Católicas de Madrid con el lema «de las madres a la Madre». La más reciente la regalaron las Damas de la Corte de Honor en 2002, por su centenario.

Tesoro

El tesoro del Museo Pilarista

Desde el siglo XII los fieles han ido regalando joyas y objetos a la Virgen. Una parte se muestra en el Museo Pilarista, en doce vitrinas con orfebrería aragonesa, piezas litúrgicas, coronas y mantos. Entre las joyas más destacadas están el olifante —un cuerno de marfil tallado— del vizconde Gastón de Bearn, que ayudó a Alfonso I a conquistar Zaragoza y que es la primera donación documentada a la Virgen «del Pilar»; un diminuto libro de horas del siglo XVI; una carta autógrafa de Santa Teresa de Jesús; la maqueta de madera de la Santa Capilla hecha por Ventura Rodríguez en 1754, y los bocetos de Goya para la cúpula Regina Martyrum.

El tesoro fue mucho mayor. Tras los Sitios de Zaragoza, el mariscal francés Lannes se llevó algunas de las mejores joyas, y en 1870 se subastaron 523 lotes para costear la terminación del templo. Algunas de aquellas piezas se exhiben hoy en el Victoria and Albert Museum de Londres, con la etiqueta «From Treasury of the Virgen del Pilar, Saragossa».

Tradiciones

Tradiciones que siguen vivas

Los Infanticos del Pilar, la escolanía de niños cantores que sirve a las dos catedrales de Zaragoza, es una de las instituciones musicales más antiguas de Aragón. Además de cantar en la misa diaria y en la Salve, son los encargados de «pasar» a los niños por el manto de la Virgen: todo el año salvo agosto, los pequeños de hasta 10 años se acercan a la imagen en brazos de los infanticos.

La tarde del 13 de octubre, cerrando las fiestas, sale el Rosario de Cristal, una procesión que se remonta al siglo XIX y que organiza la cofradía fundada en 1889. Recorre el centro con una treintena de carrozas de vidrio iluminadas, algunas de más de cinco metros de altura, y reúne a cerca de medio millón de personas entre participantes y público.

La devoción también se mantiene durante todo el año. Las Damas de la Corte de Honor, fundadas en 1902, hacen turnos de oración ante la Virgen desde que abre la Santa Capilla hasta que cierra. Los Caballeros del Pilar, nacidos en 1928, se relevan en vela continua ante el camarín.

De un vistazo

Cronología del Pilar

  1. Año 40

    Según la tradición, la Virgen se aparece al apóstol Santiago a orillas del Ebro la madrugada del 2 de enero y le entrega la columna.

  2. 1118

    Alfonso I el Batallador conquista Zaragoza; sobre la antigua capilla se levanta una iglesia románica.

  3. 1434

    Un incendio arrasa el templo románico y da paso a una iglesia gótico-mudéjar, terminada en 1515.

  4. 1509

    Damián Forment se compromete a tallar el retablo mayor en alabastro.

  5. 1640

    Milagro de Calanda: Miguel Juan Pellicer recupera la pierna que le habían amputado.

  6. 1681

    Comienzan las obras del templo barroco actual, según las trazas de Francisco de Herrera el Mozo.

  7. 1765

    Se termina la Santa Capilla diseñada por Ventura Rodríguez.

  8. 1772

    Goya pinta la bóveda del coreto: «La adoración del Nombre de Dios».

  9. 1781

    Goya pinta la cúpula «Regina Martyrum».

  10. 1872

    Se cierra la gran cúpula central y el templo se consagra el 10 de octubre ante más de 100.000 peregrinos.

  11. 1905

    Coronación canónica de la Virgen del Pilar, el 20 de mayo.

  12. 1936

    El 3 de agosto caen cuatro bombas sobre el templo y sus alrededores; ninguna llega a estallar.

  13. 1948

    Pío XII le concede el título de Basílica menor.

  14. 1961

    Se completa la cuarta y última torre.

Lo que más se pregunta

Preguntas frecuentes

¿Qué cuenta la tradición de la Virgen del Pilar?

Que la Virgen María se apareció al apóstol Santiago a orillas del Ebro, en la Zaragoza romana, la madrugada del 2 de enero del año 40. Le entregó una columna de jaspe como símbolo de firmeza en la fe y le pidió construir allí un templo, origen de la actual Basílica.

¿Cuánto mide la Virgen del Pilar?

La talla mide unos 36 centímetros. Es una escultura gótica de madera de la primera mitad del siglo XV, atribuida a Juan de la Huerta, que descansa sobre una columna de jaspe de 1,70 metros forrada de bronce y plata.

¿Por qué la Virgen del Pilar es patrona de la Hispanidad?

Porque su fiesta, el 12 de octubre, coincide con la llegada de Colón a América en 1492. Por eso en la Basílica cuelgan las banderas de los países hispanoamericanos y la Virgen es Reina y Patrona de la Hispanidad, además de patrona de Zaragoza y de Aragón.

¿Qué obras de Goya hay en la Basílica del Pilar?

El fresco «La adoración del Nombre de Dios» (1772) en la bóveda del coreto y la cúpula «Regina Martyrum» (1781). En el Museo Pilarista se conservan además sus bocetos para esa cúpula.

¿Qué días se ve la Virgen del Pilar sin manto?

Los días 2, 12 y 20 de cada mes, en recuerdo de la Venida, de la fiesta del Pilar y de su coronación canónica. El 12 de octubre y el 20 de mayo, sin embargo, sí lleva manto.

¿Es verdad que cayeron bombas en el Pilar?

Sí. La madrugada del 3 de agosto de 1936 cayeron cuatro bombas sobre el templo y sus alrededores y ninguna llegó a explotar. Dos de ellas se exponen hoy en la propia Basílica.

¿Qué es el Milagro de Calanda?

La recuperación de la pierna amputada de Miguel Juan Pellicer, un joven de Calanda, la noche del 29 de marzo de 1640. Tras un proceso con 25 testigos, el arzobispo de Zaragoza lo declaró milagro en 1641.

Fuente: información histórica publicada por el Cabildo Metropolitano de Zaragoza, que gestiona la Basílica del Pilar y La Seo.